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viernes, 7 de junio de 2013

La "Sofia" con patas.

La “Sofía” con patas.
Admiración como motor del conocimiento”.
¿Se pueden anclar las oportunidades de delimitar un presente para forjar un futuro sin tener claras las concepciones históricas?
Las representaciones abstractas de una cosa real o irreal que se forman en la mente de las personas (las ideas) son la base para una historia y un progreso que comienzan a dar resultados arraigados, comprendiendo la primera como una continuidad progresiva, evolutiva, superadora, perfectible que nos conduce a mirar el porvenir con ingenua esperanza; sin dejar de lado el ejercicio de recuperar en la memoria un pasado que no debe repetirse o que se puede mejorar.
Para comenzar a hablar del ser humano se debe reconocer en sociedad mostrando antecedente que dan prueba fehaciente del progreso del conocimiento, como lo son las diferentes civilizaciones: la egipcia, la China, la romana, la Griega (tomando a esta última como punto de referencia a trabajar en el ensayo) y los protagonistas que la adornaron.
Comenzando con “el más sabio de los hombres” Sócrates, la diferencia del pensamiento de este con otros  de la época era que sus medios eran justificados e iba en contra de personas como fueron los sofistas, que se basaban en la retórica (arte de bien decir, de dar al lenguaje escrito o hablado eficacia bastante para deleitar, persuadir o conmover), Sócrates consideraba que el conocimiento conducía siempre a una verdad necesaria. Para ello, creó un método llamado mayéutica “el arte de parir ideas”, con el cual se puede encontrar la verdad que existe en la mente de cada uno. Esto lo hizo mediante diálogos, en los que examinó las contradicciones de sus discípulos atenienses, tanto era el raciocinio a los que este método los llevaba que Sócrates, fue mandado a juicio y acusado de corromper menores, por hacerles preguntas desagradables y llevarlos a crisis.
Al igual que este gran pensador, encontramos a Platón que estaba principalmente interesado por la filosofía moral, dejando a un lado la filosofía naturalista, con la doctrina fundamental que se conoce como “teoría de las ideas”; este llamó ideas a las realidades individuales estables y permanentes que existen en forma independiente de las cosas sensibles. En definitiva, las ideas constituyen “lo que es una cosa” o, lo que es igual, la definición esencial de las cosas: aquello que hace que sean como son.  A su vez, consideró que la relación entre las ideas y el mundo sensible podía pensarse de dos maneras. Una, que las cosas existen en tanto participan de la idea, de modo que, por ejemplo, una cosa bella es bella porque participa de lo bello en sí, y la otra, pensando que lo sensible imita a lo comprensible.
Una vez que murió Platón, Aristóteles creó una nueva teoría del conocimiento, que rompe con los conceptos platónicos del mundo de las ideas y postula que el saber no es innato, sino adquirido. La ciencia que desarrolló se denomina lógica y considera tres elementos fundamentales del saber: el concepto mental, con el que se puede conocer la esencia de las cosas; el juicio, que hace desarrollar afirmaciones sobre la realidad, y el razonamiento, que permite expresar el pensamiento.

Aquí, podemos concluir que desde los orígenes al ser humano le surgió esa necesidad de recrear su mundo, indagar, persuadir por medio del gran motor para el conocimiento que es la admiración, tener esa consideración especial hacia lo que se ve y lo que no se ve, lo tangible y lo intangible preguntándose detalladamente por sus cualidades, por un concepto que divague entre lo absoluto o lo relativo.  Es decir, tomar la posición de pensar la historia en términos de crítica cultural como crítica de idea de progreso, que se desempeñe un papel evolutivo para reivindicar todos nuestros legados, en pocas palabras, no podemos quedar en nada con respecto a toda la “Sofía” que se nos ha entregado, por el contrario debemos buscar, analizar y aplicar los métodos necesarios y prácticos para lograr un ascenso  a la maravillosa “Sabiduría”.

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